Melany espera por Halloween

Ni mejor ni peor. Digamos que igual. En el verano, como siempre, el calor sobró y faltaron las opciones recreativas. Estamos en crisis, dicen nuestros gobernantes. Cuándo, me pregunto, no hemos estado en crisis. Mi hija Melany, de 6 años, puede que no se haya dado cuenta de la crisis económica.

Gracias al esfuerzo de su abuela y su tía que viven en Suiza, y se quitan del poco dinero que tienen, para que mi hija vea el mundo de otro color, Melany pudo ir a la playa, a una piscina y a un parque de recreaciones. Todo pagado en moneda dura.

Mi hija no es tonta. Conoce que la mayoría de sus amiguitos apenas pudieron ir a pasear en estas vacaciones. Como regalo de fin de verano, su madre y yo le habíamos prometido llevarla a la playa de Varadero, a 132 kilómetros al este de La Habana, y que la pequeña sólo ha visto en postales turísticas o por la tele.

Ella prefirió que le hiciéramos una pequeña fiesta con sus amiguitos del barrio. Con caramelos, croquetas, refrescos y un cake de capuchino. En una de las noches de calor insoportable, me confesó: «Papá, elegí la fiesta para que mis amiguitos puedan disfrutar conmigo algo de lo que se puede comprar en chavitos (cuc o pesos convertibles).

Como en otras ocasiones, me asombré de su capacidad de razonar. La complacimos. Le hicimos la fiesta y se divirtió como sólo saben hacerlo los niños. Su madre y yo nos sentimos orgullosos que hubiera preferida estar en su casa con sus amigos, que con nosotros en la playa de Varadero.

De las aventuras de Dora la Exploradora debe haber sacado la idea. Para el próximo año, quiere que le hagamos una fiesta de Halloween, con disfraces y todo. Le dije que en Cuba no existe esa tradición, que en el mes de octubre se celebra en Estados Unidos y Canadá.

Seria me miró y respondió: «A lo mejor para el año que viene, en Cuba también se celebran las fiestas de Halloween». Lo dudo. Al menos Melany es optimista.

Nota.- Publicado el 3 de noviembre de 2009 en Cuba Puntos de Vista, web ya desaparecida. Melany García Roig, mi nieta, ya tiene 9 años. En su último cumpleaños, se divirtió mucho con la Disco Fiñe que le organizaron en el patio.

Publicado originalmente en El Blog de Iván García.


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