Ingenuo arrestado

El 18 de diciembre, al regresar a las 2 de la madrugada de la discoteca del poblado de Baracoa, Yuri León del Risco, jefe de una brigada municipal de Salud Pública, y vecino de Calle 230 no. 306, entre Tercera y Tercera-A, Jaimanitas, encontró un auto patrullero parqueado frente a su casa.

Como no tenía delito, tranquilamente pasó por su lado. Pero, al abrir la puerta de su domicilio, sintió los ronquidos de los policías. La falta de alumbrado sumía la calle en una ‘agradable’ penumbra. Tenían las ventanillas subidas. Estaban recostados, con las gorras tapándoles las caras.

Yuri se acordó de las «orientaciones» recibidas la noche anterior en la reunión del CDR, donde se pidió a los ciudadanos que encontraran policías durmiendo en los autos, llamaran al 106.

Entró a hurtadillas. Tomó lápiz y papel para anotar la matrícula, pero cuando se agachó para escribir, los policías se despertaron y la emprendieron contra él. Según Yuri, lo ‘estrujaron vilmente’ y lo esposaron, colocándole los brazos tan arriba en la espalda que le causaron daños.

Bajo protesta, lo metieron en el auto y lo llevaron a la estación de policía de Siboney. Allí lo entregaron al ‘carpeta’, quien levantó un acta por “alteración del orden público” y le impuso una multa de 20 pesos.

Yuri lanzó la multa sobre la mesa. Dijo que no la iba a pagar, por injusta. Pidió un certificado médico por lesiones, al estar amoratadas sus muñecas. El ‘carpeta’ le dijo: “¡Sí, cómo no! En cuanto se te baje la hinchazón”.

Amaneció en la estación de policía, en un cuarto para interrogatorios. A las seis, con el cambio de guardia, la patrulla de relevo lo llevó al hospital militar. Y en vez de examinarle sus brazos, le hicieron la prueba de aliento etílico, pues en su declaración constaba que el hecho ocurrió al regresar de la discoteca.

La prueba consistió en que un médico llenó una planilla sin siquiera mirarlo, y anotó: Positivo. Yuri recriminó al doctor, le dijo que hacía eso porque era militar y para tapar a dos policías dormilones que roncaban más fuerte que su abuelo.

Volvió a reclamar un certificado por lesiones y el galeno respondió que no veía nada dañino en sus muñecas. Yuri regresó a su casa a las 8 de la mañana, en transporte público, muy molesto.

Le dijo a los vecinos que por haber cumplido lo «orientado» en la reunión del CDR, lo habían estrujado, esposado y multado. Y, encima, en acta lo declararon “borracho perturbador del orden”.

Foto de Yuri León del Risco hecha por el periodista.

Cubanet, 20 de diciembre de 2013.

Publicado originalmente en El Blog de Iván García.


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