Todos tenemos derecho a hablar, escribir y opinar libremente

El mismo derecho que tiene Miriam Celaya a defender a sus amigos Reinaldo Escobar y Yoani Sánchez y a la web con nombre de posada habanera que sin pena ni gloria está en la red desde el 21 de mayo (y que si el régimen la bloquea en la isla es para darle importancia, sobre todo en el exterior, que es de donde procede el dinero, y que si Granma mencionó a la bloguera es para aumentarle su cotización en el mercado cubanoamericano de valores), lo tenemos el resto de los habitantes del planeta Tierra, que el 5 de junio, se vistió de naturaleza para celebrar el Día del Medio Ambiente.

En el mejor estilo castrista, tirando puyas y ataques al vuelo, en un texto largo y denso titulado A quienes sirva el sayo…, Miriam Celaya debuta como vocera de sus amigos Reinaldo Escobar y Yoani Sánchez y de la web con nombre de posada habanera.

Ok. Repito: tiene derecho. Pero, repito, yo también tengo derecho a decir y publicar lo que pienso. Que para eso somos mujeres y hombres libres y, yo, además, vivo en una nación ejemplo de democracia.

Solo le pediría a Miriam Celaya que, la próxima vez, escriba con nombre y apellidos, como hizo el año pasado, cuando en Cubanet criticó al periodista independiente y ex prisionero político Jorge Olivera Castillo, por un artículo publicado en ese sitio.

Que escriba con nombre y apellidos, como hizo Gordiano Lupi en «Confieso que me he equivocado». O Iván García en Fundar un periódico desde La Habana. O Antonio G. Rodiles en ¿Juez o parte?.

Como hizo Zoé Valdés en su editorial de ayer, De la intimidación. O como hice yo en El día que rompí con Yoani Sánchez. Y como seguiré haciendo. Escribiendo con nombre y apellidos.

Lucerna, 5 de junio de 2014.

Foto: 24 de febrero de 2003, apartamento de Martha Beatriz Roque Cabello, en la barriada habanera de Santos Suárez. La mujer soy yo y estoy hablando con dos periodistas, al finalizar una rueda de prensa convocada por Martha, quien en ese momento estaba al frente de la Asamblea para Promover una Sociedad Civil, una de las organizaciones opositoras más numerosas y mejor estructuradas que han existido en la isla (a partir de diciembre de 2002 formé parte de su comisión de prensa). Aclaro: no estoy haciendo el signo de la victoria con mi mano izquierda, sino señalando dos puntos o dos cosas, y que ahora no recuerdo a qué se referían. Pese a la mala calidad de la imagen, ha quedado como mi última foto en Cuba. Es que como nunca me ha gustado estarme retratando, nunca he tenido cámara fotográfica. Por suerte, en los veinte años que publiqué en la revista Bohemia, siempre pude contar con magníficos fotorreporteros, como Gilberto Ante, Tony Martin, Juan López Carlón, Jorge Oller, Luis Toca, Raúl Castillo y Carlos Pildaín, entre otros.

Publicado originalmente en El Blog de Tania Quintero.


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