La muerte en la música cubana (II y final)

Miguel Matamoros (Santiago de Cuba 1894-1971) ha sido uno de los grandes cronistas de la música popular cubana, como mucho tiempo después lo sería Juan Formell. Deben haber más, pero ahora les presento cuatro canciones que Matamoros escribió inspirado en la muerte y que formaron parte del repertorio de su famoso Trío.

Los sepultureros.

Sombra.

El trío y el ciclón. La historia de la canción la pueden leer en You Tube.

Reclamo místico.

El desastre del Morro Castle, de Leopoldo González, compositor hispano-boricua, fue uno de los números más conocidos del Trío Matamoros en aquellos años. En You Tube, información en inglés sobre la tragedia, ocurrida el 8 de septiembre de 1934. En español en Cuba en la memoria.

Canciones de otros autores e intérpretes:

No quiero llanto, Dúo Los Compadres, de Lorenzo y Reynaldo Hierrezuelo. Los Hierrezuelo, hijos y nietos de soneros, eran tres hermanos que vinieron al mundo en El Caney, Santiago de Cuba: Lorenzo (1907-1991), Caridad (1924-2009) y Reynaldo, conocido como Rey Caney, nació en 1926 y aunque ciego, creo que aún vive.

Mala suerte, letra, música e interpretación de Arsenio Rodríguez (Matanzas 1911-Los Angeles 1970).

Recuerdos de Navidad, de Claudio Ferrer (Puerto Rico 1904-1979), grabado en 1958 por Celio González (Camajuaní, Las Villas 1924-México 2004) y la Sonora Matancera. Después de Celia Cruz y Bienvenido Granda, Celio fue quien más canciones grabó con la legendaria orquesta.

Muerto en vida (no encontré el autor), en la voz de Orlando Contreras (Palma Soriano, Santiago de Cuba 1930-Medellín, Colombia 1994).

Nena, del compositor catalán Joaquim Zamacois (1894-1976). En este video es interpretada como un bolero por Celeste Mendoza (Santiago de Cuba 1930-La Habana 1998), pero de la misma canción existe la versión de Sara Montiel en la película El último cuplé.

Te escribiré con sangre, del compositor, guitarrista y cantante Benito Antonio Fernández Ortiz, más conocido por Ñico Saquito (Santiago de Cuba 1902-La Habana 1982), acompañado por el Conjunto Oriental.

Morir soñando, del mexicano Manuel Pelayo Díaz (Jalisco 1896-1964). Grabada en 1955 por Pedro Infante (1917-1977), como en aquellos años existía un gran intercambio musical entre México, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela y Colombia, la canción pronto llegó a la Isla y se convirtió en un éxito en la voz de Lino Borges (La Habana 1933-2003).

Espérame en el cielo, compuesta en 1954 por el puertorriqueño Francisco López Vidal y en el cubano Antonio Machín (Sagua la Grande 1903-Madrid 1977) tuvo uno de sus más populares intérpretes.

Amor de madre, canción que Joseíto Fernández (1908-1979) le dedicó a su progenitora, Rosario Díaz Rodríguez.

No lloro y canto. Homenaje póstumo que Cándido Fabré decidió hacerle a su madre, fallecida mientras él y su banda se encontraban de gira por Estados Unidos. Se lo hizo como mejor sabe, improvisando. Fabré, el rey del repentismo de la música bailable, es el único cantante que comienza a cantar en una fiesta y termina cuando amanece.

La muerte, según las creencias de unos y otros:

Cantos espirituales cubanos, por la inigualable Merceditas Valdés (La Habana 1928-1996).

Ta’ Julián, de José Andro Mesa Bosh, por Los Muñequitos de Matanzas, es uno de los once números del disco De palo pa’rumba (Bismusic) que en 2009 fue nominado a los Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum Folclórico.

De las canciones de la Nueva Trova, me decanté por cuatro:

Su nombre es pueblo, de Eduardo Ramos, interpretada por Sara González (La Habana 1951-2012).

Mis 22 años, de Pablo Milanés, en la voz de Elena Burke (La Habana 1928-2002).

Causas y azares, de Silvio Rodríguez, en su voz.

Como un ángel, de Carlos Varela, en su voz.

De los números escritos en el exilio, escogí Canción a Laura Pollán, compuesta por Jorge Luis Piloto e interpretada por Amaury Gutiérrez.

En el volumen 2 del disco Cuba le canta a Serrat (Discmedi 2007), Los Van Van interpretaron Si la muerte pisa mi huerto, poema de Miguel Hernández musicalizado por Joan Manuel Serrat.

Concluyo este lista inconclusa de canciones dedicadas a la muerte en la música cubana con El velorio, de Ignacio Cervantes (La Habana, 1847-1905), por el pianista alemán Thomas Fischer.

Video: El recorrido por el Sendero de los Trovadores, en Santiago de Cuba, termina en la tumba de Miguel Matamoros en el Cementerio de Santa Ifigenia, donde los presentes cantan Reclamo místico. Subido a You Tube por Rafael de la Osa en junio de 2011.

Publicado originalmente en El Blog de Tania Quintero.


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