Los cines de barrio eran lugares de confluencia social para los habaneros de otros tiempos. Por unos centavos, se disfrutaba lo mismo de una comedia mexicana, un melodrama argentino, un oeste, o una de romanos. En la memoria emotiva de nuestros mayores viven Cantinflas, Tin Tan, El Llanero Solitario, Kirk Douglas, Rossana Podestá.
El cine negro estadounidense o los grandes musicales de Hollywood atraían por igual al público. En algunas de las salas, el dueño habilitaba una de formato 3D, como ocurrió en el entonces fastuoso cine-teatro Radiocentro, en 23 y L, hoy cine Yara.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, La Habana había crecido con el surgimiento de nuevas barriadas y una clase media económicamente empoderada. También aumentó el número de salas de cine: El Mónaco, en el Reparto Sevillano; Atlas, en la barriada de Luyanó; City Hall, en El Cerro; Salón Rosa, en El Cotorro; Ambassador, en Marianao… Teatros como Carral, en Guanabacoa, y Céspedes, en Regla, se readaptaron para salas de proyección.
Cuando un muchacho le proponía a la novia escaparse al cine, las cosas se podían poner más o menos intensas en la zona más apartada del “gallinero” (platea alta), si no estaba cerca la chaperona, o la acomodadora no importunaba con su linterna. Era una alternativa que terminó creando una bonita tradición.
A partir de la década de los 60, las salas de cine pasaron a ser regidas por el omnímodo ICAIC y su Empresa de Distribución y Proyección de Películas. Como consecuencia del conflicto del gobierno de Fidel Castro con Estados Unidos, el cine estadounidense desapareció prácticamente de las pantallas cubanas. En su lugar, comenzaron a ser conocidas las cinematografías de Italia, Francia, URSS, Polonia, Checoslovaquia y Hungría, entre otros países de la Europa del Este.
Las clasificaciones por edades variaron y la iglesia católica dejó de influir en la censura. En el pasado, los filmes eran aprobados con las clasficaciones Solo adultos, Tolerada y Todo público. A partir de los 60 fueron: TE (todas las edades), Mayores de 12 años, y Mayores de 15 años. En los 70 esta última categoría se transformaría en Mayores de 16 años. Películas exhibidas en esa época, como Accatone, de Pier Paolo Passolini, provocaron debates y ríos de tinta.
Los comisarios políticos pulsaban por cuotas de poder en el aparato cultural. Para ellos, era más legítimo un culebrón ruso en forma de película. En 1979, el cine producido por el ICAIC logró fenómenos de taquilla como Retrato de Teresa, de Pastor Vega, o el largometraje de animación Elpidio Valdés, de Juan Padrón.
Mientras tanto, los cines de barrio comenzaron a depauperarse. Para finales de los años 70, muchos presentaban huellas evidentes de desidia y abandono. También apareció la figura del ‘tirador’, personaje que perseguía películas ‘calientes’, como Doña Flor y sus dos maridos, del director brasileño Bruno Barreto, con una espectacular Sonia Braga.
En la segunda mitad de los 70 e inicios de los 80, los cines principales de la ciudad se anotaban ‘taquillazos’ con la exhibición de películas como Tiburón sangriento, de Steven Spielberg, o Cujo, el perro asesino, de Lewis Teague.
A finales de 1996, Entrevista con el Vampiro, de Neil Jordan, logró repletar el cine Yara. Para entonces, la crisis de los 90, con el período especial y los apagones, habían provocado el cierre o derrumbe, por falta de mantenimiento, de muchos cines de barrio. Otros fueron convertidos en discotecas o locales de ensayo para compañías teatrales. Con la generalización, primero de los videocasetes caseros y luego del DVD, vieron firmada su sentencia de muerte.
Con el cierre oficial de las salas privadas de cine 3D, los cubanos de a pie perdemos lo que parecía el renacer de aquella tradición que nuestros abuelos añoran. En su lugar, los comisarios culturales solo pueden ofrecer una ideología tan depauperada como esos cines destruidos por la ineptitud de un régimen.
Cubanet, 19 de noviembre de 2013.
Foto: Antes de llamarse Radiocentro, el actual cine Yara, se llamó Warner. Siempre estuvo al lado de la CMQ, hoy ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión). Tomada de Los cines que había en La Habana.
Publicado originalmente en El Blog de Iván García.

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