La forma en que una mujer o un hombre lleva su cabello, habla mucho de su personalidad y de su manera de asumir ciertas convenciones sociales.
Así el corte, el color, el peinado y el nivel de limpieza que el pelo presuma (al igual que otros elementos que componen la imagen de la persona como su modo de vestir, caminar, conversar), será un índice medidor de nuestras inquietudes y proyecciones cotidianas.
Hacerse en el cabeza el peinado del magua, el bistec, el espendrú, los pinchos o el yonqui, induce a formarnos una idea sobre quién es esa persona, además de inmediatamente relacionarla con un sector específico de la sociedad.
Es una manera bastante vaga y superficial de definir a un individuo en una primera mirada, pero vivimos en un contexto que produce estigmas, estereotipos y modas con un ímpetu indescriptible.
Partiendo de esa idea, se podría decir que yo pertenecía al grupo de mujeres negras que se desrizaban el cabello, pues para mí (que desconozco el arte de peinar) tener el pelo alisado me ahorraba tiempo.
Pero de un tiempo a esta parte se me hizo molesto el acto mismo de hacerme los rolos y ponerme en el secador cada vez que me lavaba la cabeza (si no se hace esto, el pelo desrizado no coge forma y es muy difícil peinarlo). Así que decidí cortármelo y dejarme el pelo al natural… bien rizadito.
Esto me trajo burlas, críticas y apodos, de amigos y familiares, porque, según uno de ellos, “las negras se hacen desriz”.
Y aunque no se juzgue a nadie por su cabello, existe un bombardeo mediático sumamente violento que promulga la forma de llevar el pelo, generando la proliferación de conceptos erróneos sobre lo que es bello, o simplemente lo que es correcto.
Pensar en cambiar mentalidades está tan de moda, como los dibujos que se realizan los jóvenes en el pelo y el cuero cabelludo. Sería una buena oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de sentirnos cómodos con nosotros mismos sin que nadie te increpe.
Quizás cuando algún cambio ocurra, dejemos de encontrarnos peluquerías que nos vendan a Beyonce y a Rihana, como los modelos de belleza a seguir para las mujeres de pelo ensortijado.
Y quizás también dejemos de encontrarnos a personas que insistentemente te preguntan por qué no te haces el desriz.
Havana Times, 21 de mayo de 2013.
Foto: En Cuba a este pelado le llaman El yonqui. Tomada de Havana Times.
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Publicado originalmente en El Blog de Iván García.

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