Mariana y sus cinco mujeres
La serie de ocho posts dedicados a Mariana Badell Yturriaga (La Habana 6 de abril de 1948-Barcelona 2 de abril de 2018), llega a su fin, momentáneamente. Porque acerca de Mariana, su vida personal, familiar, profesional y científica falta mucho por contar. Y en este blog lo seguiremos contando. Invito a familiares, amigos y ex colegas de Mariana a enviarme sus vivencias, anécdotas, fotos, videos… Pueden hacerlo a través de mi correo taniaquintero3@hotmail.com o dejándome un recado en la sección de comentarios, para que contactemos con ustedes. Mientras, a modo de homenaje apresurado (me enteré del fallecimiento de Mariana tres meses después), algunas de las fotos que amablemente me ha hecho llegar Vivianne Roque Badell, su única hija.
Sobre las fotos

En la foto inicial, Mariana y su hija Vivianne, de pie. Sentadas, a la izquierda, la tía María Teresa Yturriaga Lópee-Acevedo con Ana Gabriela, la primera hija de Vivianne y primera nieta de Mariana. A su lado, Rufina, hermana de María Teresa, madre de Mariana y abuela de Vivianne, con Ana María, la segunda hija y segunda nieta de Mariana.
Mariana con las flores de un premio que recibió, a fines de los años 60 o principios de los 70.

Mariana el día de su boda en diciembre de 1968 con Carlos Roque, el padre de Vivianne. Ingeniero mecánico de profesión, Mariana se divorciaría de él tres años después. En 1981, se volvería a casar con el economista Rafael Peláez, su segundo y último esposo.









Ese día, viajaría a Moscú con su abuela Rufi a ver a su madre Mariana, que estaba haciendo el doctorado en la capital de la ex Unión Soviética y hacía año y medio no la veía. Entonces, en Cuba quienes se destacaban en su trabajo podían aspirar a un viaje turístico de dos semanas por la URSS, RDA, Checoslovaquia, Bulgaria, Rumania, Polonia y Hungría, pertenecientes a la ya desaparecida Europa socialista. Y como Mariana durante toda su vida laboral fue muy destacada, no fue difícil que le otorgaran el viaje a su madre e hija.

En una Navidad, Jose fue a cantarles a los ancianos de la residencia de Barcelona donde permanentemente cuidaban a Rufina y Mariana.

Su memoria se fue borrando, pero no su vida. Después de su partida, la existencia tan rica, variada y profunda de Mariana Badell Yturriaga queda en el recuerdo de familiares y amigos, a través de fotos, videos, cartas, postales, emails… En infinidad de papeles con artículos, anotaciones, ideas, proyectos… Y en su libro El boomerang de una utopía, que quisiera reproducir en mi blog, si no completo —tiene más de 500 cuartillas— al menos algunos capítulos o fragmentos. En 1993 le ayudé en la redacción, en la vieja computadora que Mariana tenía en su casa de la Calle 82 en Miramar. Logró sacarlo de Cuba, pero no logró que se lo publicaran.

“Hasta su último día, mi madre reaccionaba al escuchar canciones conocidas. Con Somewhere Over the Rainbow, de Judy Garland, a veces lloraba, pero cuando se trataba de canciones viejas, tarareaba el estribillo como en Only You de The Platters. Yo se las ponía con un auricular o en mi móvil, que se lo acercaba a su oído”, me confesó Vivi, quien todavía no ha podido superar su pérdida. La canción de Judy Garland la puse en el post publicado en este blog el lunes 10 de septiembre. Ahora, este homenaje apresurado a mi amiga Mariana, lo termino con Only You:

Publicado originalmente en El Blog de Tania Quintero.

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