Corría el año 2005 y en una vieja computadora de 1995, aunque tenía adsl las 24 horas, con dificultad podía acceder a internet. Un cubano residente en Biel, en el cantón de Berna, y a quien Carlos Alberto Montaner le pidió localizarme en Suiza en diciembre de 2003 (en ese momento estaba en un centro de solicitantes de asilo en Emmembrücke (Mis primeros meses en Lucerna) en las afueras de Lucerna), me abrió un correo por Hotmail.
A fines de 2006 descubrí un blog que hacían desde La Habana y recibía muchos comentarios. Empecé a comentar. Desde el primer comentario tuvo afinidad conmigo una cubana que firmaba como Magia. Yo desconocía su identidad, pero ella sabía que había sido periodista oficial, después independiente y ahora vivía como refugiada política en Suiza. El domingo 25 de marzo de 2007, veo un correo suyo.
Me anunciaba que me había abierto un blog (El blog de Tania Quintero), si no me gustaba, lo cerraba. Había subido textos míos localizados en internet. Ya mi blog cumplió 18 años. Magia (Liudmila ‘Liu’ Santiesteban), cuando abrió el blog vivía en España, después se mudó a Estados Unidos. Por razones que no vienen al caso contar, nuestra amistad se esfumó. Pero no olvido que mi blog existe por ella. Agradezco también a Marco Antonio Pérez López, ingeniero a quien vi nacer en La Habana el 7 de diciembre de 1956, hijo menor de Lucrecia López Vega, la de la famosa foto (Historia de una foto cubana | Diario de Cuba), por administrar mi blog y el de Iván (El blog de Iván García y sus amigos) desde 2009.

En estos 18 años, casi todos los comentarios que han dejado en mi blog han sido amistosos. Gracias a mi blog hice una buena amistad con Rosa Marquetti, en ese momento no tan conocida como ahora. Varios textos suyos se pueden leer en mi blog. También conocí al ingeniero Francisco Javier Suárez Rodríguez, a quien en 2017 le publiqué siete crónicas (Lo que ves, sientes y te cuentan en La Habana (I)). Estoy al tanto de él, de su esposa María Jesús y de sus dos hijos, todos madrileños. En su última llamada, una nueva buena: va a ser abuelo. Él y su mujer hubieran querido que fuera niña, pero su nuera venezolana les dijo que es varón. No importa, están felices (la abuela es pediatra, ya está jubilada).

El 14 de mayo, hace hoy dos meses, en mi blog dejaron este comentario:
Tania, desde que pudo salir, a Suiza creo, la he seguido. Me encanta lo que publica, debería ponerlo en un libro. He hecho mi propio blog (omarsixto.blogspot.com). Ojalá pueda visitarlo. Un saludo, la admiro. Omar Sixto
Ese mismo día le respondí. Por Hotmail le di mi correo de Gmail, por si quería recibir mis Taniapress. Desde entonces es uno de los destinatarios. Que yo sepa, él y mi amigo y hermano, el escritor César Reynel Aguilera, son los dos únicos que tienen blogs. Pero a diferencia de César, el historiador y empresario Omar Sixto sigue mi blog desde sus inicios, lo que no es común en esta época de redes sociales y selfies, de vanidades y superficialidades, sobre todo si se trata de una persona que por su trabajo viaja a menudo a otros países. Debajo, foto reciente con un amigo peruano en Machu Picchu:

Respuestas de Omar Sixto a una breve entrevista para este Taniapress
No recuerdo exactamente la fecha, pero debe haber sido en marzo o abril de 2007 cuando descubrí su blog. Estuve pendiente de lo que sucedía con usted y con su hijo Iván. También con su primo Vladimiro Roca.
Nací en La Habana el 26 de febrero de 1969 y me fui de Cuba el 23 de septiembre de 1995, el día que Raúl Rivero fundó Cuba Press. Me satisface saber que ya le llegó mi libro (Se acabó la diversión: La economía cubana: el salto del capitalismo al socialismo (1959-1965)). Me ha enviado los comentarios de los cinco capítulos que ya ha leído, se lo agradezco.
Cuando el tiempo me lo permite, sigo investigando y escribiendo. Le adelanto los temas de los dos próximos libros: El Tren de los Egos, trata sobre las disputas entre un peninsular y un criollo, dos hombres excepcionales, buenos, pero con un ego incontenible, Miguel Tacón y Claudio Martínez de Pinillos. El otro es una historia de La Habana desde 1519 hasta 1893.
Aficiones tengo varias: cocinar, navegar a vela, remar en kayak, nadar en medio del mar, no en la playa, cuidar a mi familia, coleccionar libros y objetos que para mi signifiquen algo, viajar a los sitios que nunca pensé que podría hacerlo mientras estaba en las magníficas conferencias de Angelito Pérez Herrero y Enrique Sosa en la Universidad de La Habana. Me gustan los carros viejos, no los colecciono, los compro los arreglo, los uso un tiempo y luego los vendo.
La afición que tengo pendiente, sería tener colgado de los pies al Puesto a Dedo y practicar con su cuerpo de manatí desde karate hasta golf. O darle un par de patadas en el culo cada vez que le pase por al lado. Si llora, le doy cuatro.

Como son tiempos de mentiras y falsedades, confieso que no creí mucho que fuera tan lector ni seguidor de mi blog. Pero me dejó ‘botá cuando me envió esa foto, de la cafetería El Frisco, propiedad de su padre, en Oquendo y Pocito, detrás de la antigua Compañía Cubana de Electricidad. Eso me demostró que realmente leía el blog. Fue en este post (Harry Potter y la revolución escatimada (III)) de junio de 2009 donde él leyó que cuando trabajé como mecanógrafa en el Comité Nacional del PSP, en Carlos III y Marqués González (1959-1961), a cada rato iba a tomarme una limonada frappé en esa cafetería. Hubo otras coincidencias. Sixto las recuerda en este correo:
Tania: Es increíble como coincidimos en el espacio geográfico habanero. Primero en San Joaquín donde mi padre construyó un pequeño edificio para su empresa del Ministerio de Agricultura. Ayer me comentaba del edificio de Boyeros donde estaba el correo y el letrero En la guerra como en la paz… Yo jugaba enfrente, en la excavación que se hizo para una proyectada torre del CAME. Fue abandonado y se hizo una laguna donde navegábamos. Mi amigo Abelito por poco un día se ahoga.
También jugaba pelota en el parqueo de la Biblioteca Nacional, brincábamos la cerca peerless. Luego entrábamos a la cafetería donde vendían bocaditos y batidos. Usted trabajó en Verde Olivo y Bohemia, en San Pedro y Boyeros. En esa barriada pasé toda la etapa de mi enseñanza secundaria. Mi padre trabajaba en la calle Ayuntamiento, casi esquina San Pedro. Mi policlínico (fui asmático hasta los siete años), estaba en San Pedro, frente a la fábrica de calzado plástico donde trabajaba Margarita, mi vecina y segunda mamá, que terminó sus días ya viejita en Las Vegas. Saludos, Omar.

En esa entrevista no lo dijo, pero Omar Sixto es aficionado a la pintura, ese cuadro es de 1988. También a la música cubana, a la que vale la pena escuchar, no el reguetón y el reparto. Cuando me dijo que quisiera tener más canciones de Bola de Nieve, pero Alexa (?) apenas tiene números de Ignacio Villa, le mandé aquel Taniapress especial que preparé en octubre de 2018 por los 47 años de la muerte en México del Bola. Además de varios links, incluía canciones poco conocidas o una de esas joyas que a veces se encuentran en YouTube: Alma Mía – Bola de Nieve (feat. Pablo Milanés) – Unreleased Track
Come de todo, pero su pasión son las frutas cubanas. Las frutas que tenía en la cocina de su casa de México:

A modo de agradecimiento, por su fidelidad a mi blog, le estoy dando link a sus posts en mis Taniapress. Este es el último (Como el perro y el gato). Es lo menos que puedo hacer. Además, el tipo toca todos los palos, como diría un andaluz. Lo mismo escribe de su tío, el escultor Florencio Gelabert (Mi tío Florencio), que de Claudia Sheinbaum (Claudia Sheinbaum). Olvidaba: como yo, duerme con La Habana debajo de la almohada.
Me despido, con una de las muchas canciones que le han dedicado a la ciudad que fuera una de las más bellas y cosmopolitas del continente americano. Por su destrucción premeditada (La ruralización (castrista) de La Habana), algún día unos cuantos seguidores de los diabólicos hermanos Castro serán enjuiciados y condenados. No sé si viviré para verlo.


Nota.- El día que Sixto me mandó la foto de las frutas, también me envió esas flores que en México son conocidas como huele de noche y en Cuba como galán de noche. Me recordó que cuando mis tíos Blas Roca y Dulce Antúnez (Dulce Antúnez y Blas Roca, dos cubanos de a pie) vivieron en Estrada Palma 107, Santos Suárez, a la entrada había una mata de galán de noche y otra de jazmín, las dos muy olorosas. La flor rojiblanca también es del jardín mexicano de Omar Sixto.
Publicado originalmente en El Blog de Tania Quintero.

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