Hace unas semanas, leí en The Miami Herald un artículo de Nora Gámez Torres, premiada periodista cubana que ahora, como el que suscribe, vive en Estados Unidos en libertad. En el artículo, bien articulado, Nora hace un cálculo del capital que posee GAESA.
GAESA es el oscuro conglomerado empresarial de la Junta Militar de Barrigones. Los paladines de la “propiedad social”, la “igualdad” y el “socialismo” se han apropiado de media Cuba: desde el centro histórico restaurado por Eusebio Leal hasta las cientos de playas que bordean la isla. Son dueños de los puertos, de los aeropuertos, controlan las aduanas. Importan y exportan, son dueños de las tiendas en divisas. Levantan hoteles al lado de donde se derrumban viviendas. Eso es GAESA: ni Meyer Lansky ni Fulgencio Batista soñaron alguna vez tener tanto poder económico y político. Mafia pura y dura, con fachada socialista.
En agosto, Nora Gámez calculó que los activos de este cártel ascienden a 18 000 millones de dólares. La verdad, en agosto no le hice mucho caso a la cifra. Estoy seguro de que esos militares empresarios tienen cientos de miles de millones de dólares en activos, en efectivo y en cuentas visibles y ocultas. La cifra no me importa mucho. El hecho sí.
El hecho de que se hinchen sus cuentas y sus panzas a costa del sufrir de sus cautivos y del sudor de los que escapamos. Pero, hace unos días, el propio régimen le dio la razón a Nora. La plataforma de los Barrigones conocida como Cubadebate -en la que no se debate nada- arremetió contra la periodista. No con argumentos, que no tienen, sino con descalificaciones e injurias.
Ya saben: que si Nora es una agente de la CIA, que si está pagada por la mafia “anticubana”. Lo mismo de siempre, pero sin referirse a los 18 000 millones ni a GAESA. Creo que Nora dio en el clavo, les pisó el callo.
Callan sobre GAESA, callan sobre la verdadera mafia, la que sí paga al que ofende a Nora. Les dolió la verdad que destapó la periodista. Da igual que sus activos sean de 18 000 millones de dólares, pueden ser más o pueden ser menos; lo importante es cómo los obtuvieron y cómo los manejan al día de hoy.
Ya sabemos por dónde les duele. Como el pitirre (Solo falta que se conviertan en caníbales), defendiendo su nido de una tiñosa (Cathartes aura), no les dejemos descansar. Los tentáculos de GAESA llegan a muchos países, tienen muchos cómplices. No soy periodista, soy historiador, pero me encanta lo que hizo Nora. Me encanta que haya muchas Noras descubriendo las cloacas de estos dictadores hipócritas.
Dicen los que no debaten -y con los que tampoco hay que debatir, que conste- que “son muchos los que viven del antiperiodismo académico y la traición a la verdad, a Martí y su patria. Hacen cola a las puertas de la repartición de migajas del dinero de la subversión, la mayoría del cual se queda en las cuentas de políticos que cobran en el Departamento de Estado, el Capitolio y en el negocio de la guerra contra Cuba y Nuestra América”.
Coño, parece que están describiéndose ellos mismos. Me imagino que a Nora le pague The Miami Herald, como debe de ser. A mí, a mí nadie me paga. Escribo esto porque me sale de los cojones. ¿18 000 000 000? Da igual la cantidad, el asunto es descubrir y denunciar a los ladrones que se han robado Cuba, los que les han robado y les siguen robando el futuro a los cubanos.
Y qué bueno saber que tienen tantos activos y dinero. Ese capital servirá para iniciar la reconstrucción de Cuba cuando los cubanos se liberen de estos Barrigones de una vez y para siempre. Reconstruir (Un honor inesperado) con el mismo capital de los que nos destruyeron. Qué maravilla.
Cuba olvidada: Recordar el pasado es recuperar el futuro.
Publicado originalmente en El Blog de Tania Quintero.

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