Hace más de ochenta años, el poeta Virgilio Piñera escribió el poema La isla en peso. Un fragmento:
Un pueblo que duerme los trescientos sesenta y cinco días del año,
un pueblo como un enorme párpado cae pesadamente,
un pueblo vive confusamente bajo la oscura sensación de un viaje infinito,
de un viaje se hace en una nave que no toca puerto;
un pueblo que aún no se ha lanzado a sus playas para gritar:
¡El mar, el mar, el mar!
En los últimos sesenta y siete años, la única salida de ese pueblo ha sido lanzarse al mar, en sentido literal y figurado. El mar puede ser el mar azul que rodea esa isla nuestra, puede ser un avión o la selva del Darién. El mar.
El domingo 10 de mayo fue el Día de las Madres en Cuba. Otro día más de sufrimiento para las madres cubanas, las de la isla, las emigradas y las del exilio. No sufren solo ellas, sufren todos los presos políticos, encerrados por exigir libertad, sufren todos los cautivos de esa isla hermosa, ahora pobre y triste.
Hoy, nuestra isla no está en peso, está al pairo. Al pairo, término marinero. A merced de los vientos. Sin rumbo, el resultado de sesenta y siete años de maldad empobrecedora.
Al pairo, a merced de los vientos.
Sin rumbo, a merced de otros. Duele.
Cuba olvidada, 31 de mayo de 2026.
Foto: SOS Humanity.


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