Tuve el privilegio de publicar en la sección cultural de la revista Bohemia dos entrevistas exclusivas con dos grandes de la música cubana: el trompetista Arturo Sandoval y el trombonista Juan Pablo Torres, a quien hoy quiero recordar en El blog de Tania Quintero e Iván García, con dos textos que he unido sobre el gran músico cubano, uno de la sección de jazz de la web Apolo y Baco y otro de Rafael Bassi en Jazz en Clave Caribe (TQ).

El trombonista Juan Pablo Torres (Puerto Padre, 17 de agosto de 1946-Miami, 17 de abril de 2005), fue en su instrumento, el músico más importante del jazz latino en los últimos cincuenta años del Siglo XX.
Arreglista, compositor, director musical y virtuoso solista, compartió su talento con Paquito D’Rivera, Tito Puente, Eddie Palmieri, Astor Piazzolla, Dizzy Gillespie, Chico O’Farrill, Arturo Sandoval y Bebo Valdés, del que era un gran admirador. Exploró también el jazz, aunque siempre se sintió más heredero de la tradición autóctona cubana.
Nacido en Puerto Padre, Las Tunas, en 1946, comenzó tocando el bombardino, pero enseguida pasó a integrar la Orquesta Cubana de Música Moderna, fragua de talentos en Cuba como Paquito D’Rivera y Chucho Valdés.
En 1976 fundó el Grupo Algo Nuevo y, tres años después, hizo historia con las Estrellas de Areito, legendarias sesiones de «descarga» que reunieron a nombres como Enrique Jorrín, Tata Güines y Miguelito Cuní. Exiliado desde 1992, continuó su carrera sumando decenas de títulos a los más de veinte discos que dejó grabados en Cuba. De su extensa discografía, podemos destacar colaboraciones como «Bebo Rides Again» (con su viejo amigo Paquito D’Rivera y Bebo Valdés) y títulos como «Trombone Man» (1995), «Descarga Afrocubana» (1998) o «¡Qué bueno toca usted!» (2002), dedicado al padre del trombón, Generoso Jiménez (1917-2007).
En 2001 compartió tarima con «Cachao» López, Fajardo, «Chocolate» Armenteros y «Patato» Valdés, entre una veintena de estrellas reunidas por el propio Torres, en Miami. El motivo, un álbum y concierto titulado «Cuban Masters, Los Originales». El álbum fue nominado a los premios Grammy, tanto en su edición internacional como en la categoría de música latina. En 2002, dirigió el proyecto «Buena Vista, The Next Generation» y participó en álbumes como Somos Amigos y Soneros de Verdad, así como en las sesiones de «Cuban Dreams». Tuvo tiempo, además, para grabar su último disco, «Cómo Pica».
De su paso por España, de la que se sentía muy próximo, quedan conciertos memorables en Calle 54, con el grupo de Joshua Edelman, o en gira con Bebo Valdés, tiempo dedicado a la docencia y varios proyectos con material y aproximación absolutamente renovadores. Su última obra, fue el arreglo y dirección musical del tema «Clara», realizada en España con su amigo Juan Pablo Silvestre, autor de la canción de la película de Patricia Ferreira: «Para que no me olvides», protagonizada por Fernando Fernán Gómez y de la cual Silvestre era el asesor musical.
Aquejado de un tumor cerebral, recibió el tributo de la elite de la música latina en el Teatro Manuel Artime de Miami y otro celebrado en España impulsado y organizado por Juan Pablo Silvestre y donde tocaron, entre otros músicos, el propio Juan Pablo Silvestre, Bebo Valdés y Joshua Redman. El concierto fue posteriormente emitido por Radio Tres en el programa «Mundo Babel». La recaudación fue destinada a financiar su tratamiento médico.
Juan Pablo Torres queda como referencia absoluta del trombón latino, al que aspiraba convertir en instrumento solista y como renovador y puente entra la tradición y la modernidad bien entendida. En palabras de Israel López «Cachao», Torres supo preservar las enseñanzas de la escuela del «trombón cubano», fuertemente basada en la improvisación.
La inolvidable noche del viernes 3 de septiembre de 1999 los melómanos de Barranquilla, Colombia, vivimos todo el esplendor de la música cubana con el pianista Rubén González liderando un dorado colectivo de las estrellas del aclamado Buena Vista Social Club. Directamente del aeropuerto llegaron al Teatro Amira de la Rosa, el pianista Gonzalo Rubalcaba y el trombonista Juan Pablo Torres para escuchar a los veteranos del sabor cubano, quienes no pudieron resistir la tentación de salir al escenario y formar parte de uno de los momentos cumbres de la historia del Barranquijazz.
En muchas casas de Barranquilla se recuerda la ocasión con alguna foto, donde se ven en primer plano al legendario Rubén González y al virtuoso Gonzalito Rubalcaba tocando a cuatro manos, un poco más atrás, apoyado cerca del piano el trombonista Jesús Aguaje Ramos y al fondo, a Juan Pablo Torres con su trombón de vara.
Al día siguiente tuvimos la oportunidad de disfrutar con el trío de Gonzalo Rubalcaba de un concierto fuera de serie, interpretando temas de su álbum Inner Voyage, plenos de sentimiento y de una profunda espiritualidad. Para cerrar el Barranquijazz 99 el Señor del Trombón, Juan Pablo Torres se presentó con una tremenda banda que contaba entre otros con el pianista colombiano Héctor Martignon y como invitados especiales tuvo a los maestros de la percusión afrocubana Changuito y Tata Güines. La actuación del trombonista Juan Pablo Torres fue calificada por melómanos barranquilleros como “la última gran descarga de fin de siglo en Barranquilla”.
Las circunstancias obligaron a que en el 2000 descubriéramos un sabroso ambiente para el Barranquijazz de ese año. Superando todos las temores con relación al recinto que debía reemplazar al Teatro Amira de la Rosa, cuajó el Salón Jumbo del Country Club como un agradable espacio que captara el espíritu libre y abierto del jazz, exento de solemnidad y con suficientes comodidades para que el público gozara la gran fiesta musical con un sonido aceptable.
Para clausurar Barranquijazz 2000, Juan Pablo Torres reunió un tremendo Latin Jazz All Stars que se promocionó liderado por el extrovertido flautista Dave Valentín. Todos sabíamos que el cerebro detrás de esta descarga era el cubano de Puerto Padre, quien como productor impulsó desde las fantásticas Estrellas Areíto, proyectos con súper agrupaciones Todos Estrellas. Para esa ocasión Juan Pablo contó con los músicos de la isla residentes en el exterior: Hilario Durán en el piano y Horacio ‘el Negro’ Hernández, en la batería; acompañados por el boricua John Benítez en el bajo y el timbalero chicano Ramón Banda. Invitados especiales de Cubita la Bella estuvieron el trompetista Julio Padrón y al saxofonista Irvin Acao. Todos ellos protegidos por el amuleto viviente del jazz afrocubano, el legendario conguero Patato Valdés.
La grandeza musical de Juan Pablo Torres estaba complementada por su don de gente, su caballerosidad, humildad y simpatía, cualidades que le permitieron liderar producciones como las Estrellas Areíto, Super Cuban All Stars, Cuban Master-Los Originales, Descarga Afrocubana, ¡Que bueno toca usted!, Son que Chévere y Los Herederos, y participar en proyectos como Descarga Boricua, Cuarenta años de música cubana y Bebo Rides Again. Contando en muchos de estos proyectos con la presencia de músicos cubanos residentes en la Isla y en el extranjero.
La mejor manera de recordar a esos seres maravillosos que con su arte nos siguen alegrando la vida es escuchando sus grabaciones. Los invito a escuchar los discos de Juan Pablo Torres para que siga viviendo entre nosotros.


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