Suizos y «suizos»

Tengo un amigo suizo que se identifica con Bebo Valdés. No por ser uno de los mejores pianistas del mundo, sino porque dice que no va a Cuba mientras sea un régimen cerrado, represivo y totalitario. Una amiga, que en la década de 1970 había viajado a países de la Cortina de Hierro, en 2007 se decidió a conocer la Isla. La encontró hermosa y hospitalaria, pero muy abandonada y desigual.

A su regreso me dijo: “No pienso volver mientras gobiernen Raúl y Fidel Castro”. Son dos excepciones: casi todos los suizos que viajan a Cuba como turistas lo hacen para relajarse en las cálidas playas, con bronceadores de calidad para soportar rayos del sol a los cuales sus blancas pieles no están acostumbrados.

En 2006, una suiza residente en Zürich contactó conmigo para que le ayudara en la elaboración de su tesis de grado, nada más y nada menos que dedicada al Turismo Postcastrista. Trabajaba en ese momento en una agencia de viajes y en varias ocasiones había estado en Cuba. En 2005, cuando la conocí, era una persona bastante bien informada sobre la realidad de Cuba y los cubanos, al extremo que en su tesis incluyó dos opiniones disidentes: la del economista Oscar Espinosa Chepe y la del periodista independiente Iván García.

Hay casos peores, de suizos que trabajan en organizaciones no gubernamentales o son investigadores y cuando les conoces de cerca, te das cuenta que su objetivo ha sido el mismo: tratar de pasárselo lo mejor posible en la otrora Perla de las Antillas. Por lo regular son “negreros”, les gusta tener relaciones sexuales con prietos o prietas; aprender a bailar salsa, a tocar tumbadora y consultarse con santeros y babalaos.

La mayoría de los viajeros de la Confederación Helvética son indiferentes al sistema imperante en Cuba y algunos públicamente sus defensores, como Jean Ziegler, quien durante una visita a la Isla en noviembre de 2007 soltó prendas como ésta: “Cuba puede servir de ejemplo a otras partes del mundo”.

Pero también los hay —sobre todo los casados con suizos o suizas— que para viajar anualmente a la Isla, se convierten en súbditos de la embajada cubana en Berna y se afilian a la Asociación de Amistad Suiza Cuba, organización que los manipula a su antojo.

Entre las honrosas excepciones se encuentran algunos periodistas cuyos artículos han sido publicados en medios de Lucerna, Zürich y Berna, entre otros cantones. También el documental Noticias desde la cárcel de Fidel, de Ruedi Leuthold y Beat Bieri, acerca del cual escribí el 4 de julio de 2004 en Encuentro en la Red.

El 26 de noviembre de 2008 se cumplieron cinco años de mi llegada a Suiza, y cada vez menos en este pequeño gran país, se leen y escuchan voces escribiendo y hablando la verdad sobre los cubanos de a pie y sobre ese gran presidio político que es hoy la isla de los hermanos Castro. Lo más común siguen siendo los clichés al uso.

Publicado en El blog de Tania Quintero el 9 de febrero de 2009.

Foto: paola.ferrera, Flickr.

Publicado originalmente en El Blog de Tania Quintero.


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