CORREOS ENVIADOS DEL 26 DE JUNIO AL 11 DE JULIO DE 2025
– Capítulo 8 : Las finanzas (págs. 303-330) Muy bien seleccionado el párrafo del ensalzamiento al Che, al inicio de ese capítulo. De unas cuantas cosas me enteré, entre ellas la Ley 761 (Censo Laboral) y la 762: Rebaja del 4% de los salarios “como aportaciones voluntarias de los trabajadores a la industrialización del país”. Manda timbales, una de las primeras violaciones laborales. También, de la confiscación del avión en Nueva York. Nikita ‘el mariquita’ le tuvo que prestar un avión de Aeroflot al barbudo, jajaja!
– Desde el minuto uno: el desprecio a la propiedad privada. “La fagocitosis guevarista devoró a la Financiera Nacional de Cuba creada por Batista”. Esa canción no existía entonces y menos en las vitrolas, pero la que le pega a esta retahila de bandoleros e ineptos es “Devórame otra vez”. Lentamente fueron devorando al país y a los cubanos.
– Prichec (Primera Central Hidroeléctrica Cubana): lo desconocía. Pág. 313: Banfaic. Descanse en paz la banca del desarrollo. Ese nombre sí lo conocía. Estocada final al sistema financiero de la antigua Cuba, la que empezó a desaparecer a partir del 1 de enero de 1959. Horror de horrores! En la página siguiente: “Guevara comete uno de sus errores más profundos como presidente del Banco Nacional, al aislar al sistema bancario cubano del sistema financiero y crediticio mundial”. Y, nosotros los cubanos, en el tibiritábara.
– Pág. 315: Siempre pensé que Fidel Castro había anunciado la despenalización del dólar en el discurso del 26 de julio de 1993, pero fue unos días después, el 14 de agosto. El 26 de octubre de 2004 anunció que a partir del 8 de noviembre dejaba de circular el dólar y entraba el vigor el peso cubano convertible (cuc).
– Cómo es posible que después de descojonar el Banco Nacional, el 23 de febrero de 1961, al Che lo nombraran ministro de Industrias, “no se sabe si por decisión prppia, después de haber cumplido la misión de destruir el sistema financiero nacional o porque Fidel Castro comprendió la magnitud del descalabro”.
– A propósito del cambio de moneda el 5, 6 y 7 de agosto de 1961, una anécdota. Nunca tuvimos cuenta bancaria y mi padre lo que le daba a mi madre para a diario hiciera almuerzo y comida era un peso, podía haberle dado un peso o 50 centavos más, pero no se lo daba porque era una fumadora empedernida y le gustaba jugar a la ‘bolita’, en casa de Higinio, a tres puertas de nuestro edificio en Romay entre Monte y Zequeira. Y yo hasta agosto del 59 no empecé a ganar ‘dinero’ por mi trabajo: 47 pesos mensuales que me pagaba Manolo Luzardo, tesorero del PSP. Con los primeros 47 pesos que cobré, en agosto de 1959, fui a El Encanto y me compré un frasco de Miss Dior por 5 pesos. En Ultra me el Ten Cent de Galiano, un cartucho de trozos de chocolate con almendras (un peso) y con los 41 restantes, me fui a compré un juego de saya y blusa, muy bonito, con frutas tropicales, dos blumers, dos ajustadores, tres pañuelos de mano y un pañuelo de cabeza verdoso, Made in Francia. Entonces la moda que me gustaba era la francesa.
– Cuando el ‘bombazo’ del cambio de moneda estaba en la Sierra Maestra, en el tercer y último curso para preparar maestros voluntarios y no me enteré. Coincidencias históricas: mientras en la isla, Castro hacía lo que le salía de sus timbales, en la RDA empezaba el cierre de los pasos fronterizos en Berlín oriental, que tuve oportunidad cuando en junio 1979 estuve tres semanas en la RDA como periodista de la revista Bohemia. De cerca vi los pasos fronterizos de Berlín y Cottbus, donde todavía estaban soviéticos y americanos.
– Muy interesante para mí fue el acápite dedicado a las finanzas externas, tema del cual había escuchado, pero al leerlo concatenado, me percato que desde el principio empezaron a endeudarse. Pág. 328: “La mayoría del armamento y los medios de espionaje que permitieron a Castro crear un ejército moderno y un sistema de seguridad de los más efectivos del mundo fueron donados o vendidos a precios irrisorios por la URSS y sus aliados” (…) “Para la URSS, el adoptado hijo verde olivo resultaba caro de mantener, pero geopolítica es geopolítica y Castro la aprovechó con excelente habilidad”. Una manera elegante para no decirle ‘hijo bobo’ a Fidel Castro.
– Capítulo 9: El comercio interior y exterior (págs. 331-362). Dos temas sobre los cuales tenía buena información, pero el libro me ayudó a ampliarlos y precisar una serie de detalles. Pág. 332: A las tintorerías y lavanderías de los chinos les decían ‘tren de lavado’, los había en toda la isla. En nuestra cuadra, a cuatro o cinco puertas de nuestro edificio, antes de llegar a la carbonería del asturiano Fermín, en Romay y Zequeira, había un ‘tren de lavado’. Era una casona amplia, como casi todas las de esa cuadra, de una sola planta y tendían la ropa en la azotea. Varias veces entré al ‘tren de lavado’ de los chinos, sola o con mi madre, a buscar o llevar ropa.
– Siempre veía a los chinos, unos cinco o seis, sudados, lavando o planchando. Casi todas las amas de casa llevaban a lavar las sábanas, sobrecamanas, ropa de trabajo de los hombres. Daban un ‘vale’, pequeño, de papel gaceta, donde con su letra macarrónica escribían nombre, cantidad de piezas y el precio: un bulto grande de ropa no costaba más de un peso. Desde nuestro balcón se veía la azotea llena de ropa. Si no fue en el antiguo tren de lavado, fue en la vivienda contigua donde se mudó la familia de Luis Manuel Otero Alcántara, encarcelado el 11 de julio de 2021.
– Pág. 333: No conocí a Máximo Berman Barman, ministro por un año (1961-6). El tesorero del PSP, Manolo Luzardo, que me pagaba 47 pesos, fue quien sustituyó al judío-comunista. Luzardo estuvo 8 años al frente del MINCIN, de 1962-1970. Se hizo famoso por los planes de reanimación de la calle Belascoaín, desde Reina hasta San Lázaro, Belimbo: Belascoaín limpio y bonito. Fue en esta etapa que se abrió Primor, de calzado femenino, sobre todo para las jóvenes quinceañeras, eran de taconcito, quedaba en Belascoaín y San Rafael. Era una tienda pequeña, me paraba a mirar los modelos en la vidriera, soñando si alguna vez me podía mandar a hacer un par, que costaba 50, 60, 70 pesos, un dineral entonces. De niño, mi hijo Iván tuvo un par de ‘mocasines’ plásticos como ese:

– Pág. 334: Desconocía que ya a mediados de 1960 Cuba importó 54,500 toneladas de arroz.
– Pág. 334: Augusto Martínez Sánchez, ex ministro del Trabajo, intentó suicidarse, se pegó un tiro, pero no se murió. En la foto, Martínez Sánchez es el de la barba con espejuelos mirando hacia arriba. La mujer que Raúl Castro saluda es mi tía Dulce Antúnez, esposa de Blas Roca, también risueño, a la derecha. Mi padre fue veinte años guardaespalda de Blas, quien a su vez era cuñado de mi madre, Carmen Antúnez. Y Blas fue mi primer jefe. En una carta para mi expediente laboral, el ‘tío Paco’, como le decía, escribió que acreditaba que Tania Quintero Antúnez era una persona moral y gozaba de toda su confianza, pues la conocía desde que nació el 10 de noviembre de 1942.

– Pág. 343: El Departamento de Acopio del INRA fue el principal culpable del desastre en la agricultura. Me entero por tu libro de la creación de la Junta Nacional de Distribución de Abastecimiento (JUNDA), una de las tantas siglas inventadas por unos tipos que no sabían ni donde estaban parados. Tremenda coyunda la de esa junda!
– Pág. 337: Navidades de 1962 (un mes después de yo haber cumplido 20 años). Zapatos también racionados, por la ‘libreta de productos industriales’. No era igual a la libreta de abastecimiento, a continuación se puede ver:

– “Los robos en la economía cubana empezaron en 1963”. Pensé que habían empezado antes. Pág. 338: Según cifras oficiales, el ciclón Flora, dejó cerca de mil muertos en Oriente. Pág. 340: Guarina no lleva diéresis.
– Pág. 347: Como no sabía qué coño es ‘tela de cuerda’, busqué en internet. Buen artículo de mi colega Gladys Linares, cienfueguera que nació también en 1942, fue maestra y directora de escuela, hoy es activista y periodista independiente, vive en Lawton. Tiene muchos méritos: antes de escribir, fue disidente y se ocupaba de que no le faltaran medicinas a los presos políticos, entre otras cosas que ha hecho en su digna y modesta vida.
– Pág. 350: La URSS, madrina y garante de Cuba ante el bloque socialista. Manda timbales! Pág. 353: De todas esas empresas de comercio exterior, las que más tiempo sobrevivieron fueron Cubatabaco, Cubametales, Maquimport, Transimport y Medicuba. Como dices en la pág. 354: Socialismo puro y duro. Pa’mear y no echar gota!
– Pág. 365: Reparto Obrero o Reparto Aranguren? Lo que encontré en internet:
El Reparto Aranguren es un reparto dentro del Barrio Obrero. Fue el reparto donde el gobierno del doctor Ramón Grau San Martín en 1947, hiciera ensayos incompletos de viviendas de interés social, que no sobrepasaron las 200 viviendas terminadas -sin que su sucesor, el doctor Carlos Prío, concluyera las edificaciones abandonadas durante toda su administración. El gobierno del presidente Fulgencio Batista las terminó, acordando el procedimiento para la entrega de las casas al pueblo, la mensualidad de los pagos y su amortización a largo término.
No solo se limitó a terminar y poner en función de servicio social la empresa iniciada por el gobierno de Grau, sino que a las primeras 700 viviendas agregó otras muchas que se incorporaron a un vasto proyecto de construcciones dentro del Plan de Desarrollo Económico y Social. Se construyó un centro escolar, un hogar de ancianos y una creche. Se levantaron 180 edificaciones individuales y dos edificios multifamiliares con 64 apartamentos cada uno. Otros diez quedaron en construcción y la rebambaramba revolucionaria los hizo suyos.
Repartos similares al habanero de Aranguren se levantaron en las capitales de provincia: Calero, en Pinar del Rio; Peñas Altas, en Matanzas; Manuelita, en Santa Clara; Garrido en Camagüey, y Alturas de Vista Alegre en Santiago de Cuba, distinguiéndose sus construcciones por el novedoso diseño y confort. Fuente: Piedras y Leyes. Fulgencio Batista. Ediciones Botas. México. Año 1961. Págs. 316 y 317.
– Pág. 368: “Abundaba la mano de obra calificada en la construcción”. Es cierto. En 1960-61, Ángel Monteagudo, primo de mis primeras Sara y Teresa Monteagudo Antúnez, viajó desde Sancti Spiritus, para trabajar en la construcción de los edificios que bajo la dirección de Pastorita Núñez se iban a construir en la Habana del Este. Pág. 369: “Castro decidía y disponía. El país era suyo, literamente”. Pág. 370: En mi casa no se puso esa placa:

– Si no tienes el libro Esta es tu casa, Fidel: la historia de un nieto de la Revolución, de Carlos Lechuga, no lo compres, que te lo mando, tiene pocas páginas. Lilian Lechuga, tía del autor, fue compañera mía en Bohemia.
– Pág. 373: “En junio, el Gobierno exentó a los expropiados del pago de los impuestos”. Vi el significado del verbo exentar así como su conjugación, también los sinónimo de exentar y exento, está bien usado, pero ‘suena’ raro, feo. En vez de exentó, yo hubiera puesto liberó. Una regla elemental del periodismo, por mi experiencia y sobre todo por Raúl Rivero, que fue un maestro en el uso del idioma, a la hora de redactar y de poner titulares hay que usar palabras fáciles de entender, palabras que al leerlas en alta voz, ‘suenen’ agradablemente.
– Pág. 375: Ministerio de Bienestar Social. Qué fue de Elena Mederos y de Raquel Pérez? Raquel Pérez murió en un accidente en Bayamo en 1974. Era esposa de Pedro Miret. Pág. 377: Discurso del 3 de octubre de 1963. Palabras que evidencian su odio hacia la capital: “La Habana nunca había sido del agrado del nuevo dictador”.
– Pág. 383: “Y colocó al menos mil ochocientos maestros en zonas rurales”. Yo hubiera escrito: “Y envió a unos 1,800 maestros a zonas rurales“. El verbo colocar se usaba más en Cuba antes de 1959. Entonces se solía decir: “Tengo una colocación (empleo)”. “Fulano colocó a María de cocinera”. Pág. 383: 29 de agosto de 1960: 1,400 maestros. Esos fueron los del primer Contigente de Maestros Voluntarios. A partir del segundo se le añadió el nombre de Conrado Benítez, en honor al joven alfabetizador de la raza negra asesinado el 5 de enero de 1961. Formé parte del tercer y último, permanecí cuatro meses en la Sierra Maestra, de febrero a junio de 1961.
– La primera escuela de estudio-trabajo la creó Fidel Castro a fines de 1961. Se llamó Escuela de Instructoras Revolucionarias Conrado Benítez. Sus alumnas, 300 en total, fueron seleccionadas de los mejores expedientes de los tres Contingentes de Maestros Voluntarios. Mientras en mi casa esperaba que me llamaran para ir a trabajar a una escuelita rural, en cualquier parte de la isla, recibí un telegrama que tal día y tal hora me debía presentar en una dirección en el antiguo Biltmore, ahora Siboney, al doblar de la esquina conocida como La Estrella, porque confluían cinco calles. Allí paraban las guaguas de Jaimanitas y Santa Fe. No recuerdo quién fue el propietario de la mansión donde radicó la Escuela de Instructoras Revolucionarias. Detrás había un campo de golf. Creo que toda esa área después formó parte de Punto Cero, la zona residencial del dictador, sus custodios y su familia.
– Pág. 394: “Desinhibición sexual” no, libertinaje sexual. Del acápite sobre la salud pública, un solo comentario. Sí, los comunistas del PSP controlaron instituciones sanitarias. Una de ellas fue el Centro Benéfico Jurídico de Trabajadores de Cuba, en Calzada del Cerro y Lombillo. Fue la clínica de mi familia materna. Allí se atendió y murió mi padre en 1966. Si tuviera que puntuar ese capítulo, de 10 te doy 9,99.
– Del Capítulo 11, dedicado al empleo, los salarios y la seguridad social no tengo mucho que comentar. Pág. 409: ‘Bolos’ se le decía a los soviéticos, a los rusos, no al resto de los extranjeros. Pág. 411: Aumento de las tasas de mortalidad infantil con respecto a los años 50: dato que desconocía. Pág. 418: “La libre movilidad social desapareció”: una oración sencilla con grandes conscuencias.
– Pág. 420: Lo que se llamó “batalla contra el burocratismo” comenzó en 1965 y alcanzó su punto máximo en la retórica, si no en los resultados dos años después. La muerte de un burócrata (1966), tres años antes de tu nacer: una de las películas cubanas más taquilleras, no ha perdido vigencia. Rufo López Fresquet, un personaje olvidado. Otro olvidado: Leopoldo Pio Elizalde. De los cinco comunistas ‘muy conocidos’ que formaron parte del Frente Obrero Nacional Unido, solo localicé el nombre de Ursinio Rojas.
– Pág. 422: Viví en primera persona los días turbulentos de la ‘guerrita’ por apoderarse de la CTC que se agudizó con el nombramiento de David Salvador Manso, finalmente ‘amansado’ y el trono ocupado por Lázaro Peña. Recuerdo el entra y sale en la oficina que los sindicaleros (Lázaro, Carlos Fernández R. y Rafael Ávila) tenían en el comité nacional del PSP. También las idas y venidas, a pie a la CTC, que quedaba en Peñalver y Desagüe, a tres cuadras, en la manzana anterior al periódico Hoy.
– Pág. 429: De un discurso de Fidel Castro sobre la seguridad social: “No podemos comernos la semilla antes de tener la cosecha”. Manda timbales. Siempre con sus filosofías baratas, populistas. Al igual que otros capítulos, recordé montones de cosas, de otras por primera vez me enteraba.
El último capítulo termina en la pág. 450, con una tabla y un párrafo donde un ejemplo es mencionado, pero lo encontré un poco frío. Me hubieran gustado unas palabras que le recordaran al lector que el libro donde con lujos de detalles se exponía el desastre que para Cuba representó la llegada al poder Fidel Castro, ponía punto final.
De nuevo gracias, Omar. Es un material de consulta indispensable para quien quiera saber cómo los Castro y su pandilla empezaron a destruir una nación. Espero que la entrevista* que Iván y yo te haremos esté a la altura de tu libro.
Foto: Omar Sixto con la edición en inglés de Se acabó la diversión. Tomada de Diario Las Américas.
Nota.- (*) «Se acabó la diversión», el libro que narra los primeros años de la debacle cubana.


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