El ‘bisne’ con la gasolina americana en Cuba

Mientras las gasolineras están secas, las ambulancias se encuentran paradas por falta de combustible y algunos hospitales se quedan a oscuras durante los extensos apagones de 40 y 50 horas porque fallan sus generadores eléctricos, en una antigua residencia de la burguesía cubana, al oeste de La Habana, se puede comprar gasolina importada de Estados Unidos a cuatro dólares el litro siempre y cuando adquieras más de 25 galones.

Revela a DLA una persona que tiene buenos contactos con pesos pesados del régimen, que “cuando necesito gasolina para mi carro, llamo a un socio que maneja el negocio de venta de combustible desde su casa”.

Comenta la fuente que “el tipo instaló en un terreno perteneciente a su propiedad, varios depósitos para guardar la gasolina que viene del yuma. Las autoridades, me dijo, le dieron permiso y cuenta con licencia del cuerpo de bomberos. Me contó que nunca le falta el combustible y que sus proveedores son personas enchufadas con las altas esferas del poder. Durante los meses de febrero y marzo vendió el litro a 3.75 de dólar. Ahora cuesta 4 dólares y como mínimo tienes comprar cien litros. El litro te sale a 2 mil 640 pesos, más barato que los 4 o 5 mil pesos que se vende en la calle. La gasolina es de muy buena calidad”.

Supuestamente, de acuerdo al Departamento de Estado, ese combustible estaría destinado al sector privado y algunas pequeñas cantidades para hospitales y otros servicios básicos en Cuba. Llamémosle Manuel, empleado civil del MININT que trabaja en una gasolinera de ese ministerio, aclara que “la gasolina que estamos despachando es americana. Y la usan patrullas policiales y autos de oficiales del MININT”.

Un especialista de CUPET, entidad perteneciente a GAESA que administra la venta de combustible en la Isla, asegura que “de los 700 mil barriles de petróleo que trajo el barco ruso en abril, después de refinado, el Consejo de Estado, las FAR y el MININT, separaron para sus reservas casi 100 mil barriles. Y una parte la sustituyeron con el combustible que tenían guardado en sus reservas, de peor calidad, por el diésel ruso”.

DLA no ha podido confirmar esa información. Pero hay indicios interesantes. Según un recluta que presta servicio en una unidad de transporte del MININT, ubicada al sur de la ciudad, “estando de guardia, he visto en horario nocturno, camiones cisternas guardando combustible en los depósitos soterrados de la unidad. Se dice que ese combustible es del que compran en Estados Unidos y se almacena para caso de guerra”.

A dos cuadras de la unidad militar, en una gasolinera de CUPET, Evaristo, taxista privado que conduce un destartalado Ford de 1953, apunta “que lleva varios días recorriendo los servicentros habaneros en busca de gasolina o petróleo. Y no encuentro nada. Sin embargo por las redes sociales un montón de gente está vendiendo gasolina a 4 mil pesos el litro. Esas personas son revendedoras. De primera mano, si tienes buenos contactos, la gasolina te cuesta de 3.80 a 4 dólares el litro. Pero tienes que comprar 100 o 200 litros. Y laa cuenta no me da”.

Para llenar un tanque con 40 litros de gasolina, Evaristo tiene que pagar 160 mil pesos, equivalente a 242 dólares, según la cotización en el mercado informal. Ese dinero representa el salario de año y medio de un profesional. Varios taxistas privados coinciden que a ese precio “se dificulta muchísimo ganar dinero suficiente para mantener a tu familia. Pasan dos cosas, cuando cobras 600 o mil pesos por pasajero, la gente opta por caminar o coger un triciclo eléctrico que cobra la mitad”, señala Ignacio, dueño de un viejo jeep Willy.

Las dificultades para adquirir combustible en una gasolinera estatal, indica Ignacio, es “digno de una película de misterio. Desde el pasado 15 de mayo, en teoría, el gobierno autorizó a vender combustible a precio de oferta y demanda. Pero nunca encuentras. La gasolina hay que comprarla por la izquierda a precios salvajes. Estoy seguro que un montón de gente, conectada con las autoridades, se están haciendo millonarios en dólares con ese negocio”.

“Antes del bloqueo de Trump al gobierno, yo ganaba, limpio de polvo y paja, 80 mil pesos al mes. Recuerda que a estos cacharros hay que tirarle mucho dinero encima, pues cuando no es la batería, es un neumático o el carburador. Ahora, a pesar del alza de precios en los pasajes, gano un poco más. Pero es un espejismo, porque gasto veinte veces más en comprar combustible que hace ocho meses. Además, debido a la crisis con el petróleo, todo ha subido, empezando por el dólar y terminando por los alimentos”, argumenta Ignacio.

El taxista Evaristo considera que “a Trump y a Rubio le está pasando lo mismo que a Obama. Sus intenciones de ayudar al pueblo y al sector privado son buenas. Pero este gobierno es demasiado perverso y como controla los mecanismos mayoristas y minoristas de venta de combustible, se apropia de una parte y con la otra crea canales para que sus adeptos vendan esa gasolina en el mercado informal”.

“El gobierno americano no se da cuenta que en Cuba todo lo controla el Estado. Da igual que sea GAESA o el Poder Popular. Cada ayuda que entra al país la manejan ellos. Siempre terminan favoreciendo al sector militar y a los funcionarios que los apoyan, de lo contrario se pueden virar con carta. Y cuando necesitan armar sus espectáculos políticos de masas, cogen el mismo combustible que supuestamente los americanos envían a los emprendedores privados. Trump tiene que entender que está crápula son los dueños del país”, afirma Evaristo.

En Cuba es imposible que la dictadura te permita de forma autónoma administrar la entrega de donaciones humanitarias y mucho menos la venta de combustible. Un sacerdote católico explica que “por ejemplo, el gobierno de Estados Unidos designó a Caritas y otros grupos religiosos a repartir ayudas valoradas en cien millones de dólares. Las autoridades aceptan, porque saben que ellos desde la infraestructura, ellos controlan la lista de personas necesitadas de asistencia social”.

“Cuando son pequeñas cantidades, la iglesia la puede repartir y le llega a las familias más necesitadas. Pero con cien millones de ayuda humanitaria necesitas una lista grande de personas. ¿Quiénes controlan eso? Las instituciones del Estado. Y te añaden a ex militares y ex funcionarios jubilados que viven en la miseria, como casi todos los jubilados en Cuba. Estoy seguro que la intención de Marco Rubio no es que un oficial del MININT que trabajó en prisiones y presuntamente es un violador de los derechos humanos reciba esa ayuda. Con la supuesta entrega de combustible al sector privado sucede lo mismo”, indica el sacerdote.

Sandra, empleada jubilada de un CUPET, alega que “es imposible que llegue combustible de Estados Unidos o cualquier otro país y el gobierno no lo controle a su manera. Desde que llega al puerto del Mariel comienzan con sus tejemanejes. Me han dicho que una parte del impuesto que le cobran al sector privado es con combustible y la otra parte se la quedan a la cara. Ellos se sienten dueños del país y el destino de los cubanos”.

Una exhaustiva investigación de CubaNet, titulada MIPYMES de la familia Castro y GAESA entre las designadas para importar combustible (Mipymes de la familia Castro y GAESA, entre las designadas para importar combustible), publicada el 24 de febrero de 2026, demostró que la mayoría de las 150 empresas que habían presentado formalmente la solicitud para importar hidrocarburos, fueron autorizadas por el Consejo de Estado.

Algunos negocios, supuestamente privados, como Agroindustrial Media Luna, de Ciego de Ávila, tienen estrechos vínculos con el régimen. Incluso el Proyecto de Desarrollo Local Gaia, cuya dueña es Lisa Titolo Castro, hija de Mariela Castro y el italiano Paolo Titolo, aparece en una lista con al menos dos contratos ya firmados para la importación de combustible.

Mientras negocios vinculados con la familia Castro o GAESA pueden pagar al contado cientos de miles de dólares, la consultora AUGE, dirigida por Oniel Díaz Castellanos, llegó a la conclusión que muy pocas empresas privadas, menos del 33%, pueden en realidad favorecerse con esa medida del gobierno de Estados Unidos.

Una compra de 25.000 litros, sale en 50.000 dólares cuando se paga la comisión del intermediario, almacenaje portuario y transporte terrestre, ente otros gastos. La mayoría de pequeño negocios privados en Cuba no manejan esa cantidad de dinero exclusivamente para comprar combustible.

“A veces hacemos una ponina entre varios negocios exitosos, que son los menos, para comprar un par de isotanques. Pero hay que tener un permiso del gobierno y de especialista de prevención e incendios para guardar ese combustible. Al final caes en manos de esas ratas, porque ellos ponen el garaje para guardar tu combustible. Es como darle a cuidar a un niño a un pederasta. Entre lo que te roban los empleados y las instituciones del Estado se quedan con buena parte”, confiesa un emprendedor privado.

En la isla de los hermanos Castro, la propaganda ideológica es probablemente su herramienta más eficaz y poderosa. Sus operadores políticos saben revertir cualquier escenario por complicado que parezca. Según un antiguo funcionario estatal, “el actual contexto después del 3 de enero les viene como anillo al dedo. El déficit de combustible y los apagones es algo que viene ocurriendo desde hace cinco años. Pero ahora utilizan al pueblo como rehén para vender su relato al mundo en contra de Trump y sus políticas abusivas. A ningún alto dirigente sufre apagones ni le falta combustible ni buena comida”.

Y cuando la gente en la calle toca los calderos para que pongan la luz o abastezcan de agua potable, el pretexto del régimen siempre es el mismo: la culpa es del ‘bloqueo yanqui’.

Diario Las Américas, 18 de junio de 2026.

Publicado originalmente en Diario de las Américas.


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