Así pensaban los jóvenes cubanos en 2009

Estudia el cuarto año de la carrera de filosofía y es un optimista en estado puro. Sentado junto a otros jóvenes en el muro del malecón, luego de secarse el sudor con un pañuelo de algodón color crema, Rubén, 22 años, cierra los ojos y visualiza el cambio que desea para Cuba.

-Que se respetaran las ideas diferentes y las discrepancias, que hubiera más de un partido político y los cubanos de la isla y del exilio, se les permitiera invertir en pequeñas y medianas empresas. También que haya una nueva Constitución, se pueda entrar y salir del país sin permiso gubernamental. Eso, sólo para empezar.

A la pregunta de en cuál sistema social preferiría vivir, partiendo de que se efectuaran los cambios deseados, el estudiante de filosofía medita unos segundos y muy serio vuelve a responder.

-Pocos querrían este socialismo caudillista y de pobreza material que hemos vivido, aunque reconozco que nadie tampoco querría la peor versión del capitalismo salvaje, corrupto y repleto de nepotismo como el de China, Rusia o algunos países asiáticos y africanos.

En otro extremo de la ciudad, Alberto, 66 años, ex militar jubilado, es el único entre once encuestados que apuesta por no cambiar mucho.

-A noventa millas está el lobo esperando que nos debilitemos. Los mercenarios dentro de Cuba y la mafia de Miami nos pasarían la cuenta. Creo que hay que hacer unos cuantos cambios, para bien, como vender autos y que haya internet, pero con la derecha miamense y los disidentes internos, no se puede negociar en lo más mínimo. Cuba debe hacer un giro y hacer un socialismo del siglo 21, como el que está intentando Hugo Chávez en Venezuela o Rafael Correa en Ecuador.

Cuando se le señala que en esas dos naciones hay oposición permitida, pone cara de perro y agrega:

-Sí, es cierto, pero mira los dolores de cabeza que le están dando. Nosotros debemos hacer algunos cambios, pero yo pienso que a los opositores hay que tenerlos con la bota arriba de ellos.

Fidel Castro jamás le ha quitado el pie a la oposición. La evidencia es que existen más de 200 presos políticos en la isla. Cuba es el único país de América que encarcela a personas por organizarse políticamente o escribir lo que piensa.

Los otros nueve encuestados desean un cambio más o menos radical. Quieren que cualquier transformación futura sea para mejorar su economía personal. María, 43 años obrera, aspira a que cosas simples, como desayunar pan con mantequilla o almorzar un buen bistec de res, no sea un lujo inaccesible. Aunque a ella no le interesa la política, también rechaza el socialismo de los hermanos Castro.

Arturo, 28 años, músico, a gritos pide cambios políticos, sobre todo económicos y culturales.

-Que venga Juanes, pero que también en su patria canten Isaac Delgado y Pancho Céspedes. Y Paquito D’Rivera o Arturo Sandoval puedan actuar. Que se vendan cds de Celia Cruz y a Gloria Estefan la pasen por la radio. Que se vendan los libros de Daína Chaviano y de Reinaldo Arenas. En pocas palabras, que Cuba sea de todos los cubanos sin distinción, los de adentro y los de afuera.

Los once encuestados son un botón de muestra de cómo piensa la gente en La Habana. Nueve de cada diez quieren que las cosas cambien y haya mucho más libertad política y económica. Sobre todo lo anhelan las personas comprendidas entre los 16 y 40 años. Incluso las que superan los 50 y 60, quienes parte de sus vidas la empeñaron en la revolución personal del comandante único. Hace rato, ellos se dieron cuenta que durante demasiado tiempo estuvieron aplaudiendo a una banda de tramposos.

Hasta un tipo como Yunel, 37 años, ingeniero, izquierdista que apuesta por un socialismo de rostro humano como el de Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandia, quiere cambios a fondo. O una democracia como la suiza.

A propósito, hace mucho tiempo ya, durante un debate en el Capitolio Nacional, al responder a quienes pretendían que Cuba se convirtiera en la Suiza de América, el senador Orestes Ferrara, con fino humor, contestó que para lograr el standard de vida deseado por esos soñadores, se debía exportar suizos a la Isla. Yunel sabe que es un iluso. Pero nada le cuesta seguir pensando en grande.

Publicado en octubre de 2009 en El Mundo.es/América con el título El cambio que la gente quiere.

Foto: HandsUpHolidays, Flickr.


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