Como los destinatarios de mis Taniapress* quieren que les siga contando historias personales, hoy les diré que al nacer en el seno de una familia comunista, no me bautizaron, soy ‘judía’, como entonces se decía. Pero mis padres no me impidieron que compartiera con familias que practicaban el catolicismo, el espiritismo, la santería y la masonería, entre otros. Mi abuela Francisca y mi tía Candita eran espiritistas y devotas de San Lázaro.
Cuando a mi Iván García la Seguridad del Estado lo detuvo el 8 de marzo de 1991, entre los poquísimos que lo supieron estuvo Juan Carlos, el hermano de Jorge Luis Piloto. Éramos muy amigos de Lil Rodríguez, periodista venezolana, quien me llevó a ‘consultarme’ con su babalao, que vivía por San Rafael y Lealtad, Centro Habana.
Tiró los caracoles y me dijo que era tan fuerte, que podía vivir sola en lo alto de una montaña. Los volvió a tirar y fue cuando salió que yo era hija de Oyá, orisha que según dijo, es la dueña de los cementerios.
A la próxima consulta no me pidió que llevara gallinas ni palomas, si no siete puñados de tierra de siete cementerios.
Una semana después se las llevé. Hizo su ‘trabajo’ y me dijo: “Vete tranquila a la casa, que a tu hijo lo van a soltar sin cargos”. La detención de Iván en 1991 la conté en Pistola en mano.
Nota.- * Taniapress es un servicio personal de noticias nacionales e internacionales, a veces con comentarios míos. Lo realizo desde 2005 y diariamente se lo envío a una treintena de amigos y conocidos.


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