Yo, Tania Quintero Antúnez

Buscando una foto mía, encontré este correo de 2009 de Ángel Ma, creador del programa Prismas en la televisión cubana:

Hola Tania, me alegra mucho saber de ti y, por supuesto, me alegro que ya no estés en Cuba. Llegué a Estados Unidos con una visa fiancé y después me casé. Eso no quiere decir que haya decidido quedarme, pues siempre defenderé mi derecho a viajar adonde me plazca, sin pedir permiso a nadie. Nunca dejé de hablarle a mis amigos, y mucho menos a gente buena, inteligente y talentosa como tú. Siempre serás “mi buena amiga Tania”. Tu amigo, Ángel Ma

Un año después, moriría: Falleció Ángel Ma Argudín, fundador del programa Prismas.

Uno de los cientos de emails recibidos en los 23 años que voy a cumplir viviendo en Suiza. Colegas y amigos que siempre me respetaron y me tenían una gran consideración, no por el pasado comunista de mi familia materna, si no por haber sido trabajadora, honesta y desinteresada, aunque a veces no gustaba mi forma franca de ser.

En los 18 años de mi blog, solo una persona me dejó comentarios negativos, que nunca borré, pues creo en la libertad de expresión. Era un fan de Mirta Medina, encabronado porque en el post Damas de la Canción Cubana no la incluí. Al principio le dí explicaciones, pero como siguió con el mismo tiquitiqui, no le respondí más.

En noviembre cumpliré 84 años y a estas alturas de mi vida no voy a cambiar. Y tanto en los Taniapress como en este nuevo blog, voy a seguir diciendo lo que estime pertinente. A quienes no les guste, que no lo lean. Seguiré hablando de negros, blancos y mulatos; a las mujeres valientes les diré papayúas y a algunos, hijos de puta, cabrones…

No nací en un solar, pero desde 1944 hasta 1979 viví rodeada de solares. Solo estudié hasta el segundo año de la carrera de Contador Público en la Escuela Profesional de Comercio de La Habana, en Néstor Sardiñas y Ayestarán (1957-59) y hasta el segundo año de la licenciatura de Historia y Geografía en el Instituto Pedagógico Enrique José Varona, que entonces quedaba en 18 y 31, Miramar, de 1964 a 1966.

Sobre la marcha, leyendo, asistiendo a cursos, conferencias, me fui superando. No recuerdo cuándo me gradué de la Universidad de la Calle, la mejor de las universidades. La que te impide mirar por encima del hombro. La que no te nubla la vista. La que cada día te recuerda que naces encuero y si no te incineran, te van a comer los gusanos. Y que la fama es mierda, mojón y porquería. O para ser fina: humo y espuma.

Les dejo con la letra de uno de mis tangos preferidos: Cambalache (1934) – Letra del tango.

En la voz de Rolando Laserie, uno de mis cantantes cubanos favoritos: Cambalache.

Más sobre un negro atípico de Santa Clara: ¿Quién fue Rolando LaSerie? | El Malo (12 minutos).


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