Monólogo de una exiliada

Para Josefina Inclán y Alberto Duboy

Miami se parece a Cuba
pero no tiene yényere,
ni tejas coloradas,
ni olor a guarapo,
ni aquellos negros,
ay, aquellos negros
tan distintos.

Le falta qué sé yo,
lo más sabroso de lo mío,
un mamey desempaquetado,
dos o tres lomas,
la guagua-guaguancó,
el ritmo de una risa con dientes de oro,
el toque en una caja de cerveza.

Y las playas sin heridas en los pies.

Esos colores de agua y cielo,
de arena y nube,
se parecen no más,
no son gemelos.

La sombrita de esperar el transporte,
el pollo criado en el patio
que se mordía hasta el huesito.

La décima la encerramos en el disco,
ya no trota su campo.

La Plaza de la Catedral
es de quita y pon en el cabaret,
puro decorado muerto.

Cecilia Valdés nos canta
que es cascabel y es campana,
con los ojos de angustia y de nostalgia.

Los congones
llenos de pueblo,
son apenas una calcomanía
de rumberas de club.

Hasta Olga Guillot nos ha cambiado
y en el fondo de su sensualidad
hay un jipido, un sollozo con timidez.

Celia Cruz se parece
a Celia Cruz y Portabales
nos llevaba a un compay gallo
sin plumas y cacareando.

La calle 8 del South West
es un intento de recuperación de bienes,
pero no pasa de ser injerto.

A la Virgen del Cobre
la han remodelado,
extraña sus piedrecitas con vetas doradas,
sus colinas frescas,
su salón de milagros,
sobre todo el milagro de volver.

Santa Bárbara emigró
con sus manzanas y centavos,
pero su espada está inactiva
para que la prendan en Nassau.

Los cubanos
contamos calamidades
y echamos la raíz unos en otros,
como faltos de tierra.

El Zig Zag hace burlas
entreteniendo el hasta cuándo,
y la desesperación
se torna en inauditas carcajadas

No nos podemos quejar,
nada nos falta,
vivimos como ricos.
la nevera está llena,
ya ni hay calor en junio.
pero, caballeros,
hasta echamos de menos a las moscas
protegidas por las telas metálicas

En la televisión hay el consuelo
de una Mesa Redonda de desahogos,
algún líder de turno nos promete el regreso,
y en las calles
un silencio funeral
nos hace evocar la bulla,
las serenatas sin denuncias a la policía,
los jelengues de solar
y el último chance de la noche

Pero es que ya se ha muerto Matías Vega

La bolita anda escondida
sin vidrieras ni versos
del animalito que corre por los techos
y echaban al elefante.

El alma naturalizada
machucha inglés
y la frita cedió el paso
a la hamburguesa

Celebramos los quince.
damos viajes a Europa,
un día hasta tendremos carnaval….

Eso sí, nos peleamos,
decimos palabrotas
unos a otros,
mi grupito y el tuyo,
cada cual tiene su historia.
su muerto, su rencor,
su estación de radio.
su periódico.

Claro, no podíamos
transformamos del todo.

Pero qué ganas tengo de volver al patio de mi casa,
que se acabe el exilio,
al diablo los millones,
que me devuelvan mi inventario,
que me des-selle la Reforma Urbana,
colgar mis viejos cuadros,
volver a ver mis libros, mis cucharas,
mi Malecón, mi Patria…

Árbol Invertido, 6 de agosto de 2026.

Foto: La poeta cubana Pura del Prado (al micrófono) en el Ateneo de Matanzas, junto a los poetas Agustín Acosta, Carilda Oliver y Marta Vignier, el 19 de diciembre de 1953. Archivo fotográfico de la Universidad de Miami.

Leer también: Hijo de Poeta Cubana Pura del Prado Revive la Poesía de su Madre en Medio de la Crisis Política y Project Zu: Pura del Prado: Cubanía y Poema por Angel Cuadra en el Diario Las Americas.


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