Arturo López-Levy vuelve a trajinar a Blas Roca

Un amigo cubano residente en Miami me envió lo que dijo López-Levy sobre el entierro de Blas Roca en El Cacachual: Facebook. Se lo envié a mi primo Lázaro Yuri Valle Roca, que tiene Facebook, por si quiere responderle. Yuri es el primer nieto de Blas y siempre que podía, se lo llevaba con él, como en la foto se puede ver, durante un vuelo nacional de Cubana de Aviación. Hace cinco años escribí sobre Yuri en Diario de Cuba.

En junio de 2021, a López-Levy le dejé un comentario en La Joven Cuba. El entonces editor de LJC, José Manuel González Rubines, me pidió que escribiera sobre Blas. Lo escribí, pero por razones que desconozco, no se publicó. Lo publiqué en mi blog.

A continuación, la foto que le puse a ese trabajo y el fragmento inicial:

Blas Roca y Dulce Antúnez
Blas Roca y Dulce Antúnez

En un polémico artículo (Patria y vida: himnos y subdesarrollo – La Joven Cuba) de Arturo López-Levy, publicado el 14 de junio de 2021, dejé el siguiente comentario:

López-Levy, me llamo Tania Quintero Antúnez, nací en La Habana en 1942, fui veinte años periodista oficial en Cuba, primero en la revista Bohemia y después en el ICRT y a partir de 1995 periodista independiente de Cuba Press. Desde noviembre de 2003 vivo en Suiza como refugiada política. Mi padre, José Manuel Quintero Suárez, fue guardaespalda de Blas Roca Calderío hasta que después del asalto al Moncada, Blas pasó a la clandestinidad. Mi padre se casó con Carmen Antúnez, hermana de Dulce Antúnez, quien durante 50 años fuera esposa de Blas y con él tuviera cuatro hijos, mis primos Lydia, Francisco, Vladimiro y Joaquín.

O sea, Blas era cuñado de mi madre. Pero si no bastara esa cercanía con “el tío Paco”, como siempre le dije, en agosto de 1959 comencé a trabajar como mecanógrafa en el Comité Nacional del Partido Socialista Popular, en Carlos III y Marqués González. Todo esto para decirle que eso que escribió de que Blas quiso ser enterrado en el Cacahual no solo es una gran mentira, también es una gran difamación.

Lamentablemente mi prima Lydia ya murió y si alguno de sus hijos o hermanos lo conservó, pudiera fotocopiarse y mostrarse que la verdad y la realidad es todo lo contrario. Cuando Blas falleció, Fidel Castro quiso que lo velaran en la Base del Monumento a José Martí, y por si no bastara el despliegue funerario que Fidel Castro quiso darle al ‘compañero Blas’, él despidió el duelo en la Plaza de la Revolución y después una larga caravana de autos y ómnibus de turismo, donde íbamos los familiares, se dirigió al Cacahual, porque fue Fidel Castro, quien sin consultar con nadie de su familia, decidió que lo enterraran allí.

Volviendo a ese día. En un momento del velorio, mi prima Lydia me llamó aparte y me mostró el papel, que en una hojita de esos blogs de papel gaceta donde Blas solía escribir con su diminuta letra y sin faltas de ortografía (lo sé bien pues le mecanografié la primera y única edición de Los Fundamentos del Socialismo en Cuba, más sobre los 19 meses que trabajé con la plana mayor del PSP se puede leer en la serie de cinco posts que en 2009 publiqué en El Blog de Tania Quintero con el título Harry Potter y la revolución escatimada). En esa hojita, Blas pedía que cuando se muriera lo enterraran en la tierra, no en tumbas ni mausoleos, un entierro sencillo.

López-Levy, cuando no se conocen las cosas, mejor no mencionarlas y si se mencionan, hacerlo con respeto. A Blas no se le conocieron combates militares porque nunca fue militar. Sin embargo, su pariente, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, no hace mucho ascendido a general por su ex suegro Raúl Castro, se supone que con tan alto grado, tenga un historial de combates militares. Si los tiene, nunca se han divulgado. Si lo de Blas fue siempre la política, lo de su pariente siempre han sido las finanzas, controlar el dinero desde el GAE.

El sábado 19 de junio, cuando revisé Hotmail, tenía un correo del 14 de junio del editor de La Joven Cuba: “Estimada Tania: Mi nombre es José Manuel, soy el editor de La Joven Cuba. Hemos visto y publicado su comentario al texto de López-Levy sobre el lugar de enterramiento de Blas Roca. Realmente lo que él señala en su artículo es lo que la mayoría de los cubanos creemos. Por eso me gustaría invitarla a que escriba algo al respecto y con mucho gusto lo publicamos. Ayudaría así a acabar con un mito tan extendido y a hacer justicia con una figura importante de la historia de Cuba. Espero su respuesta. Reciba un cordial saludo desde Cuba, JM”.

A continuación le respondí: “Estimado José Manuel, disculpa la demora en responder. Acepto la propuesta de escribir sobre Blas Roca. Por cierto, iba a escribirle a Lázaro Yuri Valle Roca, el primer nieto de Blas e hijo mayor de mi prima Lydia Roca Antúnez, para que revisara si ese papel escrito a mano aún lo conservaban y en eso me entero que lo citaron a una unidad de policía, para supuestamente cerrar una acusación de ‘desacato’ que tenía pendiente desde 2020 y fue un ardid del DSE para detenerlo y mantenerlo incomunicado en Villa Marista. Saludos desde Lucerna, Tania Quintero”.

NOTA ACLARATORIA

Como no estoy en las redes sociales, no sé si otros familiares cercanos de mi tía Dulce Antúnez Aragón y de Blas Roca Calderío, los han recordado y defendido. Que haya visto, sólo Yuri y yo lo hemos hecho. Creo que casi todos los posts sobre mi familia materna que publiqué en El blog de Tania Quintero, desaparecido ‘gracias’ a Google, se han rescatado y ya están en el nuevo blog. Una de las crónicas de los viernes en Diario Las Américas se la dediqué a ellos: Blas Roca fue un hombre sencillo. Después se reprodujo en nuestro blog, con una foto de mi nieta Melany cuando era una bebita.


Posted

in

by

Tags:

Comments

Dejar un comentario