En la crónica La elegancia de La Habana, publicada en mi desaparecido blog en febrero de 2012, un lector que firmó como ‘antfreire’ dejó este comentario: ¿Y no pudieron encontrar fotos que no fueran de comunistas?
Al día siguiente le respondí que me había dado una idea: publicar fotos de miembros del Partido Socialista Popular, que habían salido en este blog. Cumplo la palabra. Pero para no molestar demasiado al señor ‘antfreire’ sólo pondré dos fotos de miembros del PSP. El resto, de habaneros.
En la imagen que encabeza este post aparecen los senadores comunistas Salvador García Agüero, con espejuelos y traje oscuro, y Juan Marinello Vidaurreta, con traje blanco. La foto fue realizada durante una sesión en el Capitolio Nacional, en mayo de 1945. A los dos los conocí y siempre se distinguieron por sus buenos modales y su elegancia.
En esa foto de 1945, Lázaro Peña, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, con un traje blanco, conversa con el Ministro de Trabajo, José Suárez Rivas, con un traje oscuro. Después de 1959, cuando los barbudos le decretaron la muerte al traje, cuello y corbata, Lázaro Peña adoptó la guayabera, de mangas largas o cortas.El hombre hablando ante un micrófono, con un traje que supongo era beige, es Ibrahim Urbino, famoso locutor que fue nombrado director general de Mil Diez, emisora que tenía el Partido Socialista Popular en la calle Reina. Entre los artistas que en la Mil Diez actuaron se encuentran Celia Cruz, Elena Burke, Omara Portuondo, César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Benny Moré, Pacho Alonso, Miguelito Valdés y Olga Guillot, que era esposa de Urbino. Nótese que el público, compuesto por personas comunes y corrientes, varias de la raza negra, están bien vestidas.El 1 de mayo de 1945, por el Prado desfila un grupo de trabajadores de una clínica, todos adecuadamente vestidos. En una tela reclaman la expulsión de los representantes del dictador español Francisco Franco en la isla. El resto de los que desfilaron igualmente van bien vestidos, algunos con sombreros de pajilla y zapatos de dos tonos, muy usados en la época, como el hombre parado en la esquina de la Manzana de Gómez.Una de las tantas aulas donde gratuitamente daban clases de inglés. Por la ropa, no se puede distinguir entre mujeres amas de casa u oficinistas ni entre hombres empleados públicos o profesionales.Reunión en la Escuela Normal de Maestros de La Habana. Así eran los vestidos que usaban mis maestras en la escuela primaria y en la superior, como entonces se le decía a la secundaria.
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