En este video La Carta de Batista a Blas Roca que el Régimen de CUBA Ocultó por AÑOS | La Verdad OCULTA de Cuba Oculta, hablaron de Blas Roca, mi tío político y mi primer jefe, mis primos Vladimiro Roca Antúnez y Lázaro Yuri Valle Roca. Pusieron una foto donde sale mi hijo Iván García Quintero de espalda, hablando en la cocina con Pepe, como le decíamos a Vladimiro, y mencionan lo que mi primo le dijo a Iván.

Al final del video sale Yuri. El nombre verdadero de Blas es este: Francisco Wilfredo Antúnez Calderío, porque su padre se llamaba Francisco Antúnez y su madre Josefa Calderío. La historia que cuentan de Blas no es exactamente así, lo que dicen de mi primo Pepe sí es correcto, pero le faltan detalles personales.
De lo que Blas Roca le escribió o le habló a Batista en los 40 no puedo opinar porque no lo sé. Pero sí decir que quienes hacen esos videos, pueden estar bien informados, pero desconocen el ‘modus operandi’, por decirlo de alguna manera, que tenían los comunistas del PSP, que desde siempre fueron muy discretos, herméticos, desconfiados, acostumbrados a tener que estar ocultos, clandestinos, para que no los descubrieran o porque estaban infiltrados. Eso queda bien claro en el libro El Soviet Caribeño de mi amigo César Reynel Aguilera.

Como saben, durante 19 meses, de agosto de 1959 a febrero de 1961, fui la única mecanógrafa en el Comité Nacional del PSP, en Carlos III y Marqués González. La dirigencia nacional se reunía dos veces al mes, en el salón de reuniones, donde quedaba la biblioteca y en la cual yo tenía mi máquina de escribir Remington. Ese día tenía que trabajar en la oficina de Lázaro Peña, que quedaba al lado. La sede del PSP era una casona y las oficinas las crearon con divisiones de madera. Cuando discutían, yo los escuchaba: “No jodas, fulano, estás equivocado”.
El encargado de levantar las actas era Flavio Bravo, cuando terminaba la reunión y se vaciaba el salón, tenía que llevar mi máquina, para pasar en limpio todo lo que él había escrito. Se quedaba a mi lado, no por desconfianza, si no porque tenía una letra del carajo. Nunca he contado lo que mecanografiaba, solo diré que tenían desacuerdos entre ellos y, sobre todo, entre ellos y los barbudos, comenzando por los hermanos y terminando por el argentino.
Al menos esos comunistas que conocí y con los cuales trabajé, nunca comentaban lo que hablaban y discutían en sus reuniones. A pesar de las discrepancias, se llevaban bien y cuidaron de que las familias de unos y otros se conocieran y confraternizaran. Eso sí lo recuerdo a partir de 1945, cuando los niños participábamos en los actos por la paz. No es cierto que Blas dijera eso de que Aníbal fue cruel por la Microfracción. Empezando que el propio Blas era vigilado. En medio de la represión desatada por los hermanos contra Aníbal Escalante y los ‘diversionistas y traidores’, Miriam, la segunda esposa de mi primo Paquito (Francisco Roca Antúnez, ex coronel de la Inteligencia), recién parida de Vivian, se puso a baldear descalza la sala y al desconectar una lámpara de pie se electrocutó. En la foto, del cumpleaños del viejo Paco, el padre de Blas, la pueden ver, a la izquierda, con Alejandro, su primer hijo en brazos, la ‘negrita’ es mi hija Tamila.

Su velorio y su entierro fue tomado por el DSE: suponían que varios ‘microfraccionistas’ asistirían y se pondrían a hablar y ellos los grabarían. Creo no equivocarme si digo que fue la primera oleada represiva de los Castro. Ni Blas ni nadie de mi familia, que siempre tuvimos buenas relaciones con las esposas de Aníbal y César Escalante y también con sus hijos, le dimos puñaladas traperas a Aníbal. Tampoco a Joaquín Ordoqui y su entonces esposa Edith García Buchaca, a cuya casa mi prima Lydia Roca me iba a llevar a ver si quería darme una entrevista para Cuba Press. Me parece haber contado que Blas nunca pensó que en el primer Congreso del PCC iba a figurar, por una bronca reciente que había tenido con Fidel Castro. La vida ha querido que yo quedara para defender a mi familia.
ESCRITOS MÍOS Y DE IVÁN SOBRE NUESTRA FAMILIA
Iván García: Vladimiro Roca: de piloto a disidente (2013).
Tania Quintero: Mi primo Pepe, más conocido por Vladimiro Roca (2023).
Tania Quintero: Dos habaneros nacidos en 1942 (2023).
Iván García: Vladimiro Roca, opositor hasta su muerte (2023).
Tania Quintero: Mi primo Yuri (2021).

Tania Quintero: Mi primo Yuri cumplió 60 años (2021).
Tania Quintero: Sobre Lázaro Yuri Valle Roca y mi familia materna (2022).
Tania Quintero, Martí Noticias: El día que la represión se vistió de negro (2017).
Tania Quintero: Dulce Antúnez y Blas Roca, dos cubanos de a pie (2021).

Tania Quintero: Arturo López-Levy vuelve a trajinar a Blas Roca (2026).
El único dirigente comunista, primero del PSP y luego del PCC, en cuya familia hubo cuatro disidentes, fue en la de Blas Roca. Ya sin mi primo Vladimiro, quedamos Yuri, Iván y yo. Reafirmo lo que escribí en Blas Roca fue un hombre sencillo:
Acepto todo lo que de Blas Roca Calderío puedan decir como dirigente comunista, incluido su apoyo a Fulgencio Batista en la década de 1940. Igualmente acepto lo que después muchos viejos militantes del Partido Socialista Popular (PSP) comentaban, que Blas, como secretario general del PSP, ni tampoco que Juan Marinello y Lázaro Peña, entre otros, debieron unirse al Movimiento 26 de Julio y subordinarse a Fidel y Raúl Castro.
Repito, acepto lo que se diga de Blas Roca.
Pero lo que no puedo aceptar es que se digan falsedades sobre Blas, un tipo que fue ejemplo de humildad, que no solo transmitió a su familia, también a los tres hombres que desde la década de 1940 ya trabajaban con él, como mi padre, su escolta mulato, René López, su secretario mestizo, y Fiallo, su chofer negro. A la hora de almuerzo, Blas y ellos tres almorzaban en la misma mesa, en su casa, en Estrada Palma 107, Santos Suárez.
Foto: De izquierda a derecha: mi tía Dulce Antúnez, esposa de Blas Roca cargando a mi hija Tamila de dos años, yo con mi hijo Iván de un año, y mi madre, Carmen Antúnez, hermana de Dulce y cuñada de Blas. Ella conoció a mi padre a fines de la década de 1930 en casa de Blas y Dulce. Mi padre, José Manuel Quintero Suárez fue guardaespalda de Blas Roca durante veinte años.


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